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miércoles, 27 de marzo de 2013

Tintín bajo la lupa de la censura



Estamos de enhorabuena. Nuestro compañero Alejandro Martínez ha dado a luz a un nuevo y exhaustivo artículo: Tintín bajo la lupa de la censura.

El texto abarca mucho más de lo que el título podría sugerir; hace un recorrido por toda la obra de Hergé poniendo el matiz en la influencia del contexto político. Creo que el artículo interesará tanto a neófitos como a los ya iniciados. La parte del texto que aborda los trabajos de los años 20-30 es un hilo conductor fantástico para orientarse por los trabajos menos conocidos de Hergé. Una vez presentado de manera impecable el mapa general, se pasa a enumerar las situaciones que dieron pie a censura o modificación en las aventuras. El artículo finaliza con un apartado que se ciñe a la censura en España, tema que nos toca más de cerca.

Enhorabuena al autor y a todos nosotros, que tenemos la oportunidad de leer, cómodamente en castellano, un texto muy específico. Como además tenemos la suerte de que Alejandro es amigo del blog, podemos hacerle directamente las consultas, comentarios o incluso críticas si las hubiera. ¿Qué más se puede pedir?

Ahí va el enlace:



jueves, 3 de enero de 2013

Tintin chez les arumbayas

© Musée Hergé

Desde el 28 de octubre del 2011 hasta el 4 de marzo de 2012, el Musée Hergé dedicó una exposición específica al álbum La oreja rota. Charlas, conferencias, exposiciones...Uno de los puntos más llamativos, estéticamente hablando, fue la reproducción de 57D2. Los visitantes de la exposición podían deleitarse viendo un mesón, plagado de reproducciones del fetiche arumbaya (las figuras estaban sujetas al mesón con tornillos).


© Musée Hergé


Estas reproducciones, fabricadas exclusivamente para la exposición, eran de una calidad espectacular. Las maquetas se basan en los dibujos técnicos de los Studios Hergé destinados a la exposición El museo imaginario de Tintín (1979). El material es yeso policromado, muy frágil. Están pintadas a mano y sus dimensiones son 13cm x 7cm x 52cm. Se fabricaron 500, de las que solo 200 salieron a la venta, quedando los 300 modelos restantes en los almacenes de Moulinsart para futuras exposiciones. En realidad, a la venta salieron muchas menos, ya que antes de llegar a las tiendas oficiales las figuras estaban totalmente agotadas, reservadas por coleccionistas. 

Las figuras ni siquiera llevan una caja original, ya que no es un producto propiamente destinado a su venta. Se ofrecía “a pelo” con un sobre alargado. Dentro del sobre tenemos el certificado de autenticidad, con su número, y un catálogo desplegable de la exposición Tintin chez les arumbayas.



Fragmento del catálogo.

Es una gran ilusión tener uno de los 200 fetiches en casa. Normalmente, una figura que ha estado en exposición y sin caja pierde mucho valor. Pero, paradojas del coleccionismo, esos son precisamente los puntos fuertes de esta reproducción: que ha estado expuesta en el museo Hergé y que ni siquiera exista una caja hace de la figura un rara habis.

Ojalá algún día pueda colocarla en una vitrina, tener una urna con la figura y el catálogo, para tener en un rinconcito de casa un trozo del museo Hergé. Pero eso ya será otra historia...







Edición: en este delicioso vídeo del museo imaginario del 79, a partir de 1:28 podéis ver esta misma figura.

http://www.youtube.com/watch?v=NfVhVZ7TxYk

Webgrafía:




domingo, 30 de diciembre de 2012

El enigma del pedestal vacío

© Hergé/Moulinsart 2012

1979. Es el 50 aniversario de Tintín y Bruselas acoge la exposición “El museo imaginario de Tintín”. El éxito es apabullante y la organización está desbordada. Multitud de tintinófilos se acercan a la exposición para disfrutarla y saludar a Hergé. Entre esa multitud, dos jóvenes tintinófilos creen haber descubierto un hallazgo fabuloso. En el cartel de la exposición, al fondo, desapercibido, hay un cajón, un pedestal, vacío.


El pedestal vacío.

Las especulaciones se suceden entre los dos jovenes. Uno de ellos, el más ingenioso, habla en voz alta (ante la mirada incrédula de los tintinófilos que le rodean) sobre el pedestal de Kih-Oskh que precede al cajón vacío, su clara connotación taoísta, sobre el ser y la nada...

Finalmente los dos aficionados logran abordar a Hergé. Este queda estupefacto ante sus teorías...

-Yo no conocía el Tao en los tiempos de Cigarros...

-¡Pero entonces (insiste el joven) por qué hay un pedestal vacío, justo en frente, en el cartel!
-¡Ah! ¡El famoso pedestal! Eso es cosa de Bob de Moor, no está mal que alguien se lo recuerde.

Bob de Moor, la mano derecha de Hergé.


Los chicos, tras mucho esfuerzo, se topan con  De Moor. Excitados le inquieren sobre la cuestión. Finalmente, el gran enigma, el significado del cajón vacío, va a ser desvelado.


-¿Que qué significa? ¡Pues que el impresor estaba en la luna! Le dejé bien claro que cortara la imagen más abajo, pero no lo ha hecho. Y ahora tenemos ese absurdo cajón vacío en el cartel. Es un error, pero tiene su gracia. Hergé y yo nos reímos cada vez que lo vemos.

Feliz entrada de año y mis mejores deseos para todos.


Bibliografía:

Hergé, portrait biographique, de Smolderen y Sterckx, (Casterman 1988) Capítulo 38.

martes, 16 de octubre de 2012

¿Dupond o Dupont?

© Hergé/Moulinsart 2012.

Todo aficionado sabe que los dos detectives, los Dupondt, tienen la última letra de su apellido diferente. Uno es Dupond y el otro Dupont. También, todo aficionado sabe que otra singularidad es la forma del bigote. El uno lo lleva peinado con un repunte hacia arriba y el otro hacia abajo. Pero solo los aficionados más fieles saben quién es Dupond y quién Dupont.

Los dos estilos de bigote de los detectives.

Dupond lleva el bigote derecho (droite), como si fuera un cepillo. Por su parte, Dupont, lo lleva torcido (tournante), con repunte, al estilo de Salvador Dalí.

Así pues, ya no tenemos excusa para no diferenciar a los personajes, no hay confusión posible. O no debería de haberla. Pero si a pesar de todo alguien se equivoca, que no se preocupe...¡porque Hergé también se equivocó! Así se lo hizo saber Numa Sadoul en las conversaciones, al respecto de Tintín y los Pícaros:
Sadoul: -Un pequeño detalle: en la página sesenta, los Dupondt están invertidos. ¿Se trata de un error o es que os divertís haciendo esto para poner a prueba a los lectores y ver si son lo bastante listos?

Hergé: - ¿Que me dice? ¿Un error? Vamos a ver...Sí, sí, debí de ponerme el dedo en el ojo al hacerlo. Os aseguro que es totalmente involuntario.


© Hergé/Moulinsart 2012.






Así es. En 60A2 los personajes están invertidos. Dupond afirma "un Dupont veut voir la mort en face..." mientras que Dupont dice "un Dupond veut voir la fort en masse".











Bibliografía:

Tintin et les Picaros, de Hergé. Casterman (1976), pag.60.

Trace RG, de Van Opstal,  Lefrancq (1998), pag.31.

Converses amb Hergé, de Numa Sadoul, Joventut (1986), pag.122.

viernes, 12 de octubre de 2012

Sobre los facsímiles de Tintín (II)


Segunda entrega de este ciclo dedicado a los facsímiles. El objetivo de estas entradas es que los poseedores de estos álbumes disfruten y le saquen todo el partido a sus singularidades. Y a los que no los tienen, incitarles a que algún día se hagan con ellos porque son una inversión que merece mucho la pena. Vamos con otro puñado de curiosidades que tanto nos hacen gozar a los viejos aficionados.


© Hergé/Moulinsart 2012.
El álbum Stock de Coque fue uno de los títulos que mayores quebraderos de cabezas dio a Hergé. Se le acusó de racista por caricaturizar la forma de hablar de los personajes negros. Todos los bocadillos de las páginas 50-51 fueron reescritos. También las expresiones de Haddock fueron suavizadas. Sobra decir que en el facsímil tenemos todos los diálogos originales. También en este título hay otra curiosidad. Se trata de la carta del Emir a Haddock de la página 6. La carta original era muy simplona, denotaba un bajo nivel cultural del Emir. Este detalle fue cambiado para siempre y en las ediciones actuales tenemos una carta más larga, culta y florida.



© Hergé/Moulinsart 2012.
© Hergé/Moulinsart 2012.
Siguiendo con el tema de los personajes de color, en el álbum Tintín en América fueron suprimidos todos. El álbum original estaba repleto de personajes secundarios negros, pero en posteriores ediciones fueron redibujados y “blanqueados” para evitar herir susceptibilidades. En las ediciones actuales solo aparece un personaje negro, en la primera viñeta...pero también está redibujado. En la edición original tenía una boca y labios muy exagerados. Este facsímil es una oportunidad deliciosa para recrearse en todos estos detalles mientras cotejas con una edición actual.

© Hergé/Moulinsart 2012.
El error en la portada de la versión a color de El cetro de Ottokar fue simplemente garrafal. En el año 1947, Tintín ya vestía el clásico jersey azul que no abandonaría hasta el final de la serie. Pero en el álbum no, estila la camisa amarilla de sus primeras aventuras. Y sin embargo, en la portada, Hergé dio un salto en el tiempo sin quererlo y dibujó a Tintín con el jersey que aún tardaría unos años en vestir. En las ediciones posteriores, y hasta nuestros días, las portadas de este título han arreglado el asunto pintando de color blanco o amarillo el jersey de la portada. Tener el facsímil de este título es una ocasión única para recrearse en este gracioso detalle.





© Hergé/Moulinsart 2012.

Y otra de portadas. Todos sabéis que Tintín en el país del Oro Negro es uno de los facsímiles imprescindibles, puesto que contiene la versión no modificada posteriormente por Bob de Moor. Pero es que ya sólo la portada justifica la compra de este título. En 1950, los señores de Casterman todavía no tenían sofisticados estudios de mercado, como aquel que dice que los álbumes con la palabra “Tintín” en el título se venden mejor. Así pues, este facsímil nos da la oportunidad de tener el álbum con su título original en la portada, “En el país del oro negro”. Así, a secas.





La idea inicial era dedicar un ciclo de tres entradas a los facsímiles. Pero el tema da para algunas más, y servidor tiene en la cabeza entradas interesantes que llevo postergando desde hace tiempo. Así pues, con el beneplácito de los lectores (cada vez más numerosos) de este blog, me reservo, a modo de comodín, dos o tres entradas más sobre este tema para los próximos meses. Por ahora lo dejamos aquí.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Sobre los facsímiles de Tintín (I)

Captura de los lomos de piel de unos facsímiles.


Los facsímiles de los álbumes de Tintín están repletos de pequeños detalles y matices que hacen las delicias del aficionado. Un facsímil, además de ser una edición de lujo, es una replica exacta de la primera edición del título que reproduce. Las primeras ediciones de los álbumes estaban cargadas de elementos que fueron suprimidos o rectificados en las ediciones posteriores. O de simples errores de edición. La única manera de tener una edición tal y como fue inicialmente concebida es tener un facsímil (aparte, por supuesto, del costoso camino que supone tener las primeras ediciones originales). Vamos a hacer un repaso, que en ningún caso pretende ser exhaustivo, de algunos bonitos a la par que curiosos detalles con los que podemos disfrutar, y que en ningún caso están a disposición del tintinero que solo tiene las ortodoxas ediciones actuales.


© Hergé/Moulinsart 2012.


En El cangrejo de las pinzas de oro, en su edición original en blanco y negro, hubo un error de impresión. Así, en la hoja de presentación, el símbolo del cangrejo apareció boca abajo. Obviamente esta errata fue corregida en posteriores ediciones. En el facsímil de este título, como no podía ser de otra forma, la errata se reproduce y podemos sonreir con este gracioso detalle.






© Hergé/Moulinsart 2012.



Seguimos en la hoja de presentación. La edición original de Las 7 bolas de cristal venía acompañada de una fantástica ilustración de Rascar Capac, amenazante, con una esfera en sus manos. Pero al editor le pareció una imagen demasiado aterradora para los niños y pidió a Hergé que la sustituyera por una más amable. Con el facsímil de este título, tenemos el álbum con la intimidatoria presentación original.





© Hergé/Moulinsart 2012.



Uno de los facsímiles imprescindibles es La isla negra, ya que contiene la versión original. Pero hay algún que otro detalle curioso. Página 18C1...¡hay un bocadillo en blanco! Que nadie se apure, está hecho expresamente. Fue un error de la edición de 1941 que se reproduce fielmente en el facsímil.





© Hergé/Moulinsart 2012.



Por razones obvias, en la traducción castellana este detalle (como tantos otros) se pierde. Pero en las ediciones internacionales de El Templo del sol, destacan las frases en perfecto castellano de Chiquito. Menos perfecto era en la primera edición, donde un conocedor del castellano sonreiría ante ciertas barbaridades ortográficas. También estos detalles podemos apreciarlos en el facsímil.





Le dedicaremos un ciclo de tres entradas a este tema, con más detalles sabrosos a fin de poder disfrutar y sacarle todo el jugo a estas fantásticas ediciones, los facsímiles.



martes, 1 de mayo de 2012

Gardes bleu foncé

Imágenes propiedad de Hergé/Moulinsart.

O guardas en azul marino, que diríamos en castellano.

Hasta 1937, los álbumes de Tintín presentaban unas sobrias guardas blancas. Pero ese año, Charles Lesne propuso a Hergé que sus libros merecían unas guardas de más nivel. Así pues, ya en 1938, los libros de Tintín aparecieron en las librerias con las ya míticas guardas azul oscuro (gardes bleu foncé).

Para el lector más observador, hay algo extraño en esas guardas...



Todos estos dibujos son escenas de los seis primeros álbumes. Pero hay un dibujo que no es posible identificar con ningún relato conocido...


Imágenes propiedad de Hergé/Moulinsart.
 
El 22 de marzo de 1978, Hergé resolvió el misterio a petición de un fan.
"Tenía la idea de situar una aventura de Tintín en el polo norte. Cuando dibujé las guardas, utilicé el dibujo de esta futura aventura que finalmente no llegué a realizar jamás".

lunes, 3 de octubre de 2011

Parásitos gráficos

Imágenes propiedad de Hergé/Moulinsart.

Recuerdo, en mí cada vez más lejana niñez, como pintarrajeaba los cuadernos de la escuela. Los apuntes perfectos, bien tomados, con cierto orden…pero era en los márgenes donde me evadía y daba rienda suelta a mi imaginación. Los laterales y esquinas de mis blocs eran un bello destello de libertad. Más tarde descubrí que no era solo cosa mía y que mis colegas adoptaban idéntica actitud. Y muchos años más tarde todavía, descubrí que Hergé, el demiurgo de mis fantasías, también se entretenía de la misma manera.

Se llaman parásitos gráficos a los dibujos que hay en los márgenes de los crayonnes (alguna vez incluso invaden las viñetas). Hergé, después de los esbozos y antes del pasado a tinta, en la página de bocetos, tenía la costumbre de garabatear los márgenes de las planchas con extraños dibujos y anotaciones.

Imágenes propiedad de Hergé/Moulinsart.

Llama mucho la atención un tema que se repite. Se trata de un hombre, con cierto aire de familia a Hergé (¿su hermano?) que en innumerables ocasiones aparece, generalmente de perfil, vestido de Scout o militar (en una ocasión aparece incluso de etiqueta).

Imágenes propiedad de Hergé/Moulinsart.

Invito a los aficionados a, como si de buscar a Wally se tratara, escudriñar en las planchas de crayonnes las docenas de representaciones de estos personajes. Es posible que se trate de su hermano Paul. O que no se trate de nadie y sean simplemente unos dibujos sin sentido. Sea como sea, al igual que en los blocs de notas de nuestra infancia, merece la pena detenerse un poco en los márgenes de las aventuras de Tintín.